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Nuestros acompañantes de cuatro patas

Autor: Sonia Marcela Benjumea Ruiz // Estudiante de Medicina, Universidad de Antioquia Medellín-Colombia // sonimar45@gmail.com

La etimología de la palabra mascota hace referencia a un talismán u objeto que trae buena suerte y un efecto benéfico sobre su poseedor1. No en vano, los animales de compañía merecen este calificativo. Es bien sabido que convivir con una mascota trae innumerables beneficios en la salud física y mental. El estudio de 2002 publicado en el Journal of the American Medical Association muestra cómo los niños que crecen con perros o gatos tienen 50% menos probabilidad de desarrollar alergias, ya que su sistema inmune se ve fortalecido. Por otro lado, “la investigación de Public Health Reports, asegura que el 99% de las personas que sufren ataques cardíacos y tienen perros, un año después siguen con vida, frente a sólo el 70% de quienes viven solos. De hecho, los adultos mayores que viven con mascotas registran un 21% menos de visitas al médico”2.  Pero estos son sólo dos ejemplos del bien que trae consigo compartir nuestra vida con otros seres no humanos3.

El amor hacia otras entidades vivientes (i.e. animales) es algo natural, que fluye de manera innata desde la infancia. Cuando un niño crece en compañía de animales, aprende a entender el dolor ajeno, en otra forma de vida no humana, y a ser compasivo. La médica, criminóloga y especialista en crueldad hacia los animales, Núria Querol i Viñas, señala que “un niño que maltrata animales es un violento potencial”. Debemos comprender que si alguien es despiadado con un ser que tiene menos capacidad para defenderse, en este caso un animal, fácilmente se genera una conducta antisocial para con otros seres sintientes, como los humanos. Los investigadores forenses estadounidenses y entidades como el FBI han estudiado la relación existente entre violencia hacia los animales y violencia hacia los humanos, y han concluido que "un niño que crece rodeado de agresión contra cualquier ser vivo tiene más probabilidad de violar, abusar o matar a humanos cuando sea adulto" (Kellert & Felthous, 1985).Es bien sabido que muchos asesinos en serie comenzaron maltratando animales.

El cariño hacia las mascotas no es sensiblería. Como se hizo notar arriba, es una cualidad innata del ser que nos lleva a sentir compasión por otros y a cuidar a alguien indefenso. Es un proceso de cultivo de la semilla de la empatía, de la manifestación del afecto incondicional que somos capaces de brindar; e incluso, va ligado al desarrollo de la autoestima. Los animales despiertan los más puros sentimientos en nosotros, porque nos conectan con el aprecio que va más allá de las apariencias físicas. Y es que las mascotas, también llamadas animales de compañía, son nuestros acompañantes de viajes, de noches en vela, de noches de lectura, de estudio, de llantos y alegrías. ¿Cuántos de nosotros no hemos vivido la experiencia de llegar a casa y encontrarnos con sus ladridos de euforia o sus ronroneos de satisfacción? Sin embargo, este tipo de vivencias no se logran entender, hasta que se tiene la oportunidad de experimentarlas. Sabiamente lo expresó el escritor francés Anatole France: “Hasta que hayas amado a un animal, una parte de tu alma estará dormida”.

Con todo lo anterior, creo indiscutible la afirmación de que, abandonar a un perro o un gato es un acto cruel y degradante; es condenar al animal a una muerte lenta y dolorosa en medio del frio y el desprecio en la calle. No existe ningún motivo para hacerlo; más bien existen miles de excusas fundadas en la ignorancia y en la incapacidad de los seres humanos para relacionarnos de manera asertiva con otros seres con los que compartimos el planeta. Para citar un ejemplo, muchos abandonan a los gatos en las afueras de la ciudad o en los parques, por el temor de contraer la toxoplasmosis. Si bien, la fuente más común de transmisión de esta enfermedad no son los felinos, sino la ingestión de carne cruda o semicruda y verduras crudas mal lavadas.  

Sin duda alguna, es nuestro deber reconocer la gran ayuda que los animales de compañía representan en nuestra vida. Las terapias asistidas con animales o TACA, en las que participan perros, gatos, caballos, entre otros; brindan apoyo a las personas con problemas como síndromes epilépticos, autismo, parálisis cerebral infantil, retraso mental, síndrome de Down, trastornos psiquiátricos como fobias, depresión, estrés postraumáticos, trastorno bipolar, y un largo etcétera. En los centro geriátricos y de Alzheimer, pueden apreciarse los efectos en los pacientes de la socialización y la compañía de un ser que no juzga y que no se fija en las apariencias, y que puede hacer sonreír nuevamente a un anciano acosado por la soledad y el olvido. Entidades como la Fundación Affinity en España (http://www.fundacion-affinity.org/) y la Fundación de Educación Especial Programa Integral de Potencialización – PIP - en Medellín (http://www.fundacionpip.org/), vienen desarrollando diferentes programas de este tipo.

Deseo para terminar, subrayar lo que menciona Gandhi: “La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que son tratados sus animales”. Adaptando esta expresión al fuero individual, podemos observar el desarrollo moral de una persona por el modo en que se relaciona con las demás entidades vivientes. Y las más cercanas son las mascotas. A aquellos que nos dan su compañía y su ternura incondicional, nuestro mínimo deber como seres pensantes y con un nivel de consciencia altamente desarrollado, es brindarles respeto, cariño sincero y cuidados básicos para protegerlos de la crueldad que todavía existe y que los puede dañar, y poder retribuir en parte el maravilloso regalo de su asociación.

“El amor por todas las criaturas es el más noble atributo del hombre”.

Charles Darwin

Fuente original: http://


  1. http://www.elcastellano.org
  2. Los beneficios de incluir una mascota en la familia. Documento en línea: http://www.conciencia-animal.cl/paginas/temas/temas.php?d=620
  3. La influencia de las mascotas en la vida humana. Rev Col Cienc Pec 2007; 20:377-386.